La uva y el vino (Eduardo Galeano)
Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela.
Antes de morir, le reveló su secreto: -La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.

jueves, 7 de junio de 2012

Declaración de Guerra: A quienes perdonan sólo por la condición de muerto.



Llegó el momento de enfrentar una problemática que está golpeando duramente a la sociedad del siglo XXI y a los responsables de que esto esté sucediendo.
Realmente creí en un momento que sería una cuestión pasajera, que sólo sería una moda y frente a personalidades reconocidas, pero después de haberme encontrado reiteradamente frente a esta situación, me di cuenta que cualquiera puede ser parte de este descaro, y por eso decido tomar cartas en el asunto, y espero contar con su apoyo.
Voy a empezar a formular mi idea leyéndoles una pequeña historia:
“Ni diez personas iban a los últimos recitales del poeta español Blas de Otero. Pero cuando Blas de Otero murió, muchos miles de personas acudieron al homenaje que se le hizo en una plaza de toros en Madrid. Él no se enteró.”
Si alguien es capaz de explicarme razonablemente por qué pasarse toda una vida defenestrando a una persona, para que luego sólo por morir, se convierta en un ser inmaculado y perfecto, prometo retractarme. De no ser así, seguiré por un tiempo más desarrollando mi teoría.
 La condición de muerto parecería ser capaz de alterar la visión de las personas, la pregunta es por qué. Podríamos hablar de una falta de respeto, pero ¿acaso en vida no lo era? Además, asumo que cada cual debe tener fuertes motivos para enojarse y decidir que tal o cual no es de su agrado, entonces ¿sólo porque dejó de respirar todo cambia? Lamento informarles que a lo sumo cuando vivía, podrían llegar a ser peores los agravios, teniendo en cuenta que todavía podía leer o escuchar pero considerando que ya no puede hacerlo porque no es más que un cadáver ¿cómo podría enterarse que estamos hablando mal de él/ella? E incluso, si me dijeran “No, es que soy Católico y creo que desde el cielo puede espiarme y enterarse de todo…” sigue siendo totalmente ilógico, al cabo que en vida también podía.
Quiero ser clara sobre esto, porque realmente las caravanas de lamentos vacíos están colmando mi paciencia, no sólo se trata de personalidades de la esfera pública, sino también de nuestro más cercano círculo, por eso es que yo digo, e intentaré hacerlo lo más simple posible y no ofender a nadie, si el Sr. X fue un tremendo hijo de puta durante su vida, si te lastimó a vos, a quienes querés, si estafó a un pueblo, si se especializó en torturar, si no hizo más que generar dolor de cualquier tipo en cualquier escala ¿Por qué cambiar de opinión? Haber estirado la pata no lo redime de sus errores.
Yo los invito ahora a reflexionar, a pensar conmigo qué opinión les merecen estos perdonadores compulsivos, personas que parecen tener fuertes convicciones en sus pensamientos con respecto a otras, y que cuando una de las etapas de la vida, porque no olvidemos que es algo natural e inevitable, llega, decide cambiar. Acaso, la primera vez que dijo “Ojalá que el Sr. X se vaya al re carajo, por ser de tal y tal y tal manera” ¿no se le ocurrió que en algún momento esa persona moriría? Seguramente no, y mucho menos que tiraría sus opiniones a la basura totalmente desvalorizadas.
No pretendo que vayamos por la vida odiando, maltratando y maldiciendo a los demás porque sí, pero admitamos que tenemos más de dos o tres en una lista negra, porque somos humanos porque es natural, porque sí y punto, y no está mal. Pero pareciera que ahora nuestras convicciones tienen fecha de vencimiento. Listo, se murió, y de esa manera, lo que hizo, quedará así, no pretendan que vuelva a disculparse, ni a redimirse, ni a nada por el estilo, porque dudo que lo haga.
Si realmente necesitan perdonar, para poder vivir en libertad, para no cargar con energías negativas, para poder seguir adelante, bien por ustedes. Pero por favor, no lo hagan sólo porque la condición de muerto asecha.
Es hora de que se hagan cargo de lo que dicen, y de que sepan lo que generaron en nosotros, impotencia, bronca, ganas de gritarles “¿qué estás haciendo?” Así que te pido a vos, si sentiste que algo de lo que dije se asemeja a tu manera de ser o a tu manera de cagonamente retractarte, por favor pensalo dos veces. Merecés más respeto por mantener la frente en alto y tus opiniones, que por tirarlas a la basura y jugarla de correcto.