La uva y el vino (Eduardo Galeano)
Un hombre de las viñas habló, en agonía, al oído de Marcela.
Antes de morir, le reveló su secreto: -La uva -le susurró- está hecha de vino.
Marcela Pérez-Silva me lo contó, y yo pensé: Si la uva está hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan lo que somos.

lunes, 16 de agosto de 2010

Proceso de escritura


El proyecto narrativo empezó a dar vueltas en mi cabeza desde el primer día de clases cuando nos hablaron de él.

Lo primero que pensé, al escuchar que la temática iba a ser el viaje fue que iba a escribir sobre “el viaje” realizado por una persona al drogarse. Pero después me di cuenta que estaba en un problema, porque realmente no sabía cómo era la experiencia de drogarse. Pensé a qué amigos podía entrevistar para que me contaran todo, desde cómo conseguirla, en que momentos preferencialmente consumen y finalmente qué sienten durante y después de haber consumido.

Esta idea siempre me interesó, pero realmente, no tenía ganas de escribir sobre ella. Creo que tengo algunas heridas con respecto a ver a personas que quiero mucho en estados bastante complicados y preferí dar un paso al costado.

Mis ideas quedaron en stand by, y me dí un tiempo de descanso. Hasta que un día en un teórico, el de crónica más precisamente, empecé a ordenar el lío que tenía en la cabeza. Agarré mi cuadernito (ese que nos recomendaron que tuviéramos encima siempre) e hice mi lista de temas:

-Viaje a la infidelidad escapando de un matrimonio conflictivo o aburrido.

-La espera de alguien que está de viaje por obligación de las FFAA.

-Escapar de una familia por una historia que duele.

-El recorrido de alguien desde que muere, por donde va, cielo, infierno, hospital, velorio.

Esta idea es la que aparece remarcada. Tiene flechas que dicen “Rúben, Brasil, días dando vueltas. Creo que es la que más me gusta, por la facilidad de hablar del tema”
Ese día cuando volvía en el tren empecé a trabajar en el personaje. Quería que tuviera cosas de mi tío abuelo pero no que fuera él, así tenía más libertad de agregarle características al personaje y sacarle otras.

Igualmente, un pequeño miedo me rondaba: No quería herir susceptibilidades. Mi manera de decir las cosas, bruta, dura, quizás no era compartida por todos los demás. Mismo como hablo a veces de algunos familiares que fallecieron en mi casa, es festejado por mi hermana más grande, pero mis otros dos hermanos se enojan, les parece irrespetuoso… Es mi corazón coraza, el humor negro me rescata en situaciones difíciles.

El día que en clase hablamos todos de cuales eran nuestras ideas, a medida que escuchaba lo que proponían los chicos, sentí que mi proyecto iba a ser, no se, malísimo (por decir algo) Todos tenían unas ideas copadas y originales y yo aparecí con un muerto que habla. Pero bueno, la verdad es que en ése espacio me sentía cómoda escribiendo y decidí darle para adelante.

Empezamos el receso de clases, y en el medio de la organización de una actividad demasiado grande que tengo a cargo tuve que hacerme tiempos para escribir, los cuales se me hicieron casi imposibles.

Intenté mantener una regularidad en el blog con las notas, con mi trabajo, pero a veces realmente me colgaba y me frustraba mucho conmigo misma. Sin embargo en éste período algo cambió: Mi relación caótica con las notas de lectura, las cuales no entendía, no sabía como hacerlas, me resultaron liberadoras.

(Todo el material subido al blog está adjunto)

Finalmente el día del niño pasó y el receso también, así que tuve que sentarme a escribir sin excusas.

Teniendo como base una primera parte que ya había subido al blog, retomé y escribí y escribí y escribí. Le dije a mi mamá en chiste que a mi tío abuelo no le gustaba el hecho de que escribiera sobre él y había invadido no sólo mi computadora (la cual se me tildó y tardó mucho en volver a su estado normal) sino también la notebook de mi hermano, la cual nunca se traba pero que justo ese día mientras escribía se tildó, se apagó la pantalla pero la música que estaba escuchando, siguió sonando. Claramente fueron fallas técnicas, pero es más divertido decir que tengo a los espíritus chocarreros atascados en el monitor.

Y así nació (o murió mejor dicho) Rubén. Ese hombre, tan poco hombre a veces, que me permitió jugar en un lugar en el que siempre me refugie. Se que al principio se creyó que mi proyecto sería cómico, pero no era eso lo que quería. Lo que buscaba era poder tener la libertad de decir todas las cosas con humor negro que muchos no te dejan decir porque “quedan mal”

Me acordé en éste proceso de otros cuentos míos que rondaban en el tema, donde había un muerto con mucha presencia en la historia. Y los releí y me releí, y me sentí dos personas distintas. Tan dolida y triste, respetuosa y silenciosa por un lado, y tan suelta y descontracturada por el otro, lo cual es lógico, no siento hoy el dolor que sentí al escribir mí otro cuento o ya me acostumbré a sentirlo.

lunes, 9 de agosto de 2010

Proyecto Narrativo

-Papá, papá
-¿Qué?
-Alguien llame a un médico
-¿Para qué?
-¿Qué pasó? (portugués)
-Nada señora, siga caminando (portugués)
-¡Rubén, reaccioná!
-¿Que reaccione de qué? ¿Qué te pasa Cármen? Pará de llorar, querés.
-Permiso por favor. Yo soy médico. ¿Hace cuánto está así? No tiene pulso, que apuren la ambulancia (portugués)
-¿Cómo que no tengo pulso? Señor, si yo no tuviera pulso no estaría hablando. No, no, aléjese de mis ojos, ¡no me los cierre!

Tardaron en cerrarme los ojos. Me acuerdo del aeropuerto, de mi querida Cármen, de algunos médicos llevándome en una camilla. La ambulancia, algunos gritos y por último “hora de muerte 15:24” (en portugués). Es por todo ésto que yo supongo que estoy muerto. Creo que de hecho, no hay muchas opciones teniendo en cuenta lo que ya describí. A menos que todo sea un sueño y en un rato me despierte en la habitación del hotel, me asome por la ventana y vea el hermoso mar… Mmm, el tiempo pasa, y sigo igual. Creo que descarto la idea del sueño. Quizás me desmayé y ésto es lo que pienso mientras tanto, aunque de todas las otras veces que me desmayé en mi vida, no me acuerdo de nada. O quizás finalmente esté muerto y bueno, todavía no enterrado, pero cerca de estarlo.

No vi ningún túnel, ni una luz blanca, ni mucho menos a un tipo de barba en una puerta de reja… No veo nada, creo que porque tengo los ojos cerrados y nadie me los abre. Me limito a escuchar, a sentir, a oler (espero que no por mucho, porque no creo que quiera estar acá cuando me empiece a descomponer)

Escucho voces en portugués, asumo que sigo en Brasil. Los médicos hablan entre ellos. Parece que no soy un tema fácil. Mi familia me quiere ya en Argentina, pero la burocracia tiene que hacer lo suyo. Esto de tener que llevarme de vuelta, va a estar complicado. Van a venir de la Embajada para hacer el papelerío correspondiente, pero si es tan riguroso el control que les hacen a las valijas, no quiero ser yo cuando tenga que pasar por la PSA.

Me siento más manoseado que en la línea C a las ocho de la mañana. Menos mal que no veo qué es lo que hacen, porque con sentir me alcanza. Ahora que lo pienso, que bueno no volver al subte. Ni a los amontonamientos los días de calor ¡Ni a lo de mi suegra! No más escuchar a mi jefe, a mi esposa enojada, al gobierno. Estos me tienen podrido, a ver si aflojamos con las manitos que todavía estoy acá. (en portugués)
Claramente, no lo dudo más. En algunos momentos tuve una pequeña “esperanza” de que realmente no estuviera muerto. Más que nada porque no me pasó nada de lo que dicen en las películas y esas cosas. Pero bueno, lo asumo ya y dejo de fantasear: Me morí. Yo nunca me creí un santo ni estuve cerca de serlo, pero Dios, podrías haberme recibido… ¿o tenés el cupo lleno? Mirá que con un lugar chiquito me conformo, un pedazo cualquiera de nube me viene bien… Uh si pudiera verte, y después volver a la vida y vender tu imagen me haría rico. Basta Rubén, por pensamientos como ése no estás en el Cielo ahora. Bueno, por éso y por no ir casi a Misa, por haber embromado a dos o tres personas, por haber estado al borde de la infidelidad unas cuantas veces, por egoísta, manipulador, tacaño… Tenés razón Dios, yo tampoco me recibiría.

Palo y a la bolsa dicen. Esto es bolsa y a la heladera.

Creo que ya es otro día, porque pasaron muchas (supongo que horas) en silencio, y de repente las personas se dicen “bom dia”. Hablan de la esposa del gringo, así que supongo que la esposa es Cármen y el gringo soy yo. Dicen que ella se queja, que se quiere ir y que quiere que yo me vaya también. Ellos se ríen, no depende de ellos. Depende del papeleo.

Otra vez silencio. Solo me escucho a mí hablando sin parar. De a ratos entra gente, pero la mayoría del tiempo, hay silencio. Definitivamente las morgues (si donde estoy es una morgue) son lugares tranquilos.

El silencio se quebró. Escucho llantos ¿por qué habrían de llorar los médicos?

-Eu não sou um médico.
- Quem é você?
-Me llamo Carlos y estoy esperando que me vengan a buscar. (en portugués)
-¿Qué te busquen de dónde? (en portugués)
-De acá, de la morgue. (en portugués)
-¿Vos estás muerto también? (en portugués)
-Sí. Desde hace un rato. Me suicidé. (en portugués)
-¿En serio? ¿Y por qué? (en portugués)
-Porque sí. No quería seguir más allá. No la estaba pasando bien. (en portugués)
-¿Y por qué llorás? (en portugués)
- Porque me di cuenta que voy a extrañar a mi nieta. Su risa, verla dormir, llevarla a la plaza… Me pregunto si la volveré a ver. (en portugués)

No quise seguir hablando. Preferí dejarlo reflexionando tranquilo. Mientras tanto, yo pensé en mi nieto. Me dí cuenta que yo también iba a extrañarlo y descubrí que el tiempo que creí que había pasado con el, no fue suficiente. Cuando venía a casa, a veces me quedaba durmiendo, o trabajando y apenas lo saludaba. Me perdí algunos actos del jardín también. Me gustaría abrazarlo por lo menos una vez más.

Silencio otra vez. Me imagino que hará frio, en las morgues siempre hace frio, si nos tienen como freezados. ¿Desaparecerá también mi capacidad de sentir otras cosas? ¿Dejare algún día de amar, o de tener miedo? Si ahora escuchara un cd de los Beatles, ¿me haría sentir algo, una mínima emoción? Rubén, dejáte de decir pavadas. Vos no sos ningún sentimental como para andar pensando en estas cosas.

-Gringo, me vinieron a buscar. Quizás algún día nos volvamos a cruzar. (en portugués)
-Nunca se sabe Carlos, nunca se sabe. (en portugués)

No sé si volveré a cruzarme a Carlos o no, o de hacerlo donde será, pero bueno, si acá pudimos hablarnos, quizás en otros lugares también.

El silencio se quebró. Escucho a Cármen, a médicos y ruido a metal. Alguien abre este lugar donde estoy.

-Rubén, yo me voy para Argentina. Mi vuelo sale esta noche. A vos no te queda mucho más tiempo acá, ya vas a estar en casa. Te lo prometo.

Sentí en mi frente un beso, o creo que eso fue un beso, o vaya uno a saber qué. Escucharla a Cármen me hizo pensar en cómo le fallé. Mi ley de que las infidelidades en el noviazgo no cuentan, sólo en el matrimonio, casi me deja sin esposa. Pero bueno, un galán como yo difícilmente es hombre de una sola mujer.

El día de nuestro casamiento ella parecía una ángel, vestida de blanco, con una sonrisa pura y alegre. Yo por otro lado con traje negro, era la oveja mala del rebaño. ¿Será por eso que ellas están de blanco y nosotros de negro? ¿Por lo puro de su alma y lo oscuro de la nuestra?

Realmente nuestra vida de casados fue muy buena, no me puedo quejar. Ella siempre tan atenta, con la comida lista, la ropa planchada, las caricias a tiempo, las sonrisas adecuadas, ella siempre tan mía. Y yo, del pueblo. Es verdad, alguna que otra vez, algún besito he dado, bah, besito, besote, beso… de todos los tamaños y colores. Pero cuando llegaba a casa y la veía, sabía que era a ella a quien quería, pero no sé por qué no podía dejar de ansiar a otras mujeres. Fui un mal abuelo, un mal esposo, estoy empezando a dudar si algo de lo que hice estuvo bien.

Entre tanto silencio y pensar y repensar en lo que hice y deje de hacer, me di cuenta que ya no duermo. Parece que cuando uno muere ya no necesita dormir más. ¿Para qué dicen “descanse en paz” si no descanso? No hago otra cosa que pensar y pensar y más pensar en vaya uno a saber cuantas cosas. No se descansa así, uno no está tranquilo, no está en paz, está atormentándose por todo. Lo único gratificante, es el silencio.

Nunca soporté la capital, realmente. El poco tiempo que viví allá fue una tortura, el ruido, la gente, los autos, protestas, TODO me molestaba. Pero ahora, el silencio me hace acordar al de casa. Al de los domingos a la tarde, o alguna que otra noche de verano, pero más aún las solitarias noches de invierno. La calle vacía, la niebla cubriendo todo, de vez en cuando algún ruido, pero nada más que eso. Eso es lo que voy a aprovechar de estar muerto, el silencio, aunque debe haber otras cosas también. No tener que festejar más Navidad, porque realmente me cae mal. Muchos compromisos, que hay que ir a tal lugar, llevar tal cosa, llamar a todos los que no llamás durante el año y encima de todo ir a Misa. La tecnología, que todos los días avanza y yo estoy atascado. La inseguridad, no poder salir tranquilo a la calle, sino que mirando a todos lados. Los shoppings, los compre ya. Los vendedores de música en el tren, como me irritan. Realmente insoportables. Cómo olvidarme del trabajo, que bueno no madrugar más (aunque ahora no pueda dormir tampoco) no escuchar quejas estúpidas ni tener que rebajarme ante estúpidos. Eso sí que trae paz.

Ya no se cuánto tiempo hace que estoy acá, creo que algunos días ya pasaron desde la vez que Cármen me dijo que se iba ¿Qué tan difícil es llevar un muerto desde Florianópolis hasta Buenos Aires? Llevan vivos todos los días, llevan perros, valijas, muebles, autos, droga y mil cosas más. Pero parece que los muertos somos mas difíciles. Ni siquiera sé por qué, no nos quejamos como los vivos, no llamamos a la azafata cada dos por tres, no nos molesta dónde nos pongan, porque aunque nos moleste no hay nada que podamos decir. Ahora que me doy cuenta, todavía puedo sentir, siento enojo, siento odio quizás, siento ganas de estar en casa. Tanto Tango 01 para el presidente y si un simple ciudadano se muere acá nomás, ni siquiera en otro continente está varado por días.

Los médicos apenas hablan de mí, se preguntan lo mismo que yo ¿Cuándo se va el gringo?

Hoy, sin saber cómo ni por qué, alguien vino y abrió mi puerta. Me sacaron me manosearon un poco y supe que iba a pasar. Iban a guardarme en un cajón para llevarme. Pensé en éste momento también. Llegar a casa significa llegar en un cajón de madera. Significa que voy a tener un velorio, un entierro y que ahí me voy a quedar. No puedo hacer nada al respecto, apenas pienso.

Me sacaron la bolsa en la que estaba metido. Siento algo raro en la piel, ni fría ni caliente, la siento… ¿la siento? Momento de confusión. No sé qué me espera, si sé en realidad, no se cómo lo voy a tomar. De la única manera que tengo en realidad, en silencio.

Me levantaron, hicieron falta varias personas. La verdad que un cuerpo de 80 kilogramos de peso muerto (realmente muerto) y totalmente tieso, es difícil de mover. Me llevaron en camilla hasta una ambulancia. El viaje de vuelta empezó.
Cuando se detuvo me pareció raro no escuchar el ruido de los aviones despegando, supongo que en avión me llevarán.

Camilla otra vez. Dudo de saber a dónde me están llevando.

-¿Qué le hacemos? (en portugués)
-Lo mínimo, lo mandamos hoy a Buenos Aires. (en portugués)
-¿Maquillaje? (en portugués)
-No no, con la ropa y que lo retoquen un poco está bien. (en portugués)
Ya se dónde estoy: En una funeraria. Tonto Rubén ¿creíste que ibas a viajar desnudo? ¿Y de dónde pretendías que sacaran el cajón?
Manoseos otra vez. Espero por lo menos hagan que me vea bien. Un tipo pintón como yo no puede estar el día de su velorio hecho un desastre.
-Ya terminamos, lo guardamos en el cajón y listo. (en portugués)

Esa frase me recuerda a mi mamá: “Guardá tus juguetes en el cajón” “Guardá tu ropa en el cajón” “Sacá dinero del cajón” Toda una vida poniendo y sacando cosas de cajones y ahora soy yo al que van a guardar y vaya uno a saber por cuánto tiempo.

Otra vez me levantan. Otra vez me guardan. Incluso me ponen tapa. Ya no escucho nada de nada. Este es el silencio real. Ya no sé que va a pasar conmigo, no me voy a enterar de nada. ¿Volveré a escuchar una voz alguna vez?

Me mueven, me muevo, siento que me tambaleo. Quizás sienta el despegar del avión en el estómago. O quizás solo se siente cuando el estómago funciona.

El silencio grita en estas paredes de madera. Ya no quiero escucharme, un rato esta bien, reflexiono mientras tanto, pero ya llevo días así y no sé cuánto tiempo más quiera pensar. Si me morí, por qué no me muero de una vez. Que mi cerebro deje de funcionar, no sé cuánto tiempo más aguante…

Quiero llorar, si viviera mis lágrimas estarían cayendo. ¿Qué hacer cuando no hay nada para hacer? Todo muy lindo con no ir a trabajar ni a lo de la mamá de Cármen otra vez, pero ya no puedo más. Y aunque no pueda, no sirve de nada, si total, es todo lo mismo. Monotonía del más allá.

Me vuelven a mover. Sigo sin saber en dónde estoy. Nunca me dí cuenta si subí o no al avión, así que quizás siga en Brasil. Están abriendo la tapa o al menos eso creo escuhar, ¿qué pasa?

-Uh, éste señor lleva días muerto
Estoy en Argentina, llegué de una vez por todas.
-¿La familia querrá cajón abierto o cerrado? Para que sea abierto el velorio tiene que ser ya. ¿Sabés si ya tienen lugar para el entierro?
-La viuda está por llegar y nos dice que decidió la familia.
¡Cármen, viene Cármen! Quiero verla, si tan solo pudiera… Con escucharla me conformo igual. Ya me acostumbré a escuchar.
-Recién hablé con la señora Juárez, dijo que ya tienen dónde enterrarlo y que el velorio va a ser de medio día nada más.
-Bueno, empecemos entonces.

Otra vez el manoseo. Por un segundo me abrieron los ojos, no pude ver, pero sentí luz. Hacía tanto que no la sentía, cuando morís la oscuridad es abrumadora. Como el silencio.

Ya estoy vestido, con bolsas de café alrededor, flores en las manos y maquillado. O al menos eso supongo, creo que es el combo mínimo de las funerarias. Me sacan de donde estoy acostado, supongo que para guardarme en el cajón definitivo.

Me mueven, no lo siento mucho, pero lo sé. Lo que no sé es cómo explicar las cosas, realmente si son por sextos sentidos o qué, pero sé las cosas sin verlas, sin sentirlas y a veces sin escucharlas. No lo dudo, estoy ya en la sala de velatorios.

-Rubén, por fin te vuelvo a ver. Estás tan lindo, si te levantaras, me casaría de vuelta con vos.
-Cármen, acá estoy. Te extrañé. Quiero abrazarte, verte, poder tocarte.
-Yo se que no estás acá, o que estás en otro lugar mejor. Pero quiero que sepas que te amo mucho, y que te voy a extrañar muchísimo.
-Yo también Cármen, disculpáme por todo lo que te hice, de verdad, ojala hubiera sido mejor marido.
-Yo sé que vos para mi fuiste un gran marido, padre y abuelo. Siempre estuviste cuando te necesitamos y trabajaste para darnos lo mejor. No lo olvides nunca eso.
-Ojala pudiera verte, sólo una vez
-Ya nos volveremos a encontrar Rubén, algún día, en algún lugar.

Ahora hay mucho ruido. Acostumbrado al silencio, el ruido me duele. Las voces se mezclan, no reconozco ninguna. Quizás cuando se acerquen sí lo haga.

-Papá ¿Qué hiciste? Sólo a vos se te ocurre morirte en Brasil. Ya tan cerca de tomar el avión. Que tipo jodido eh, vos no vas con vueltas fáciles. Te voy a extrañar papá, no quería que te fueras tanto tiempo antes. Fuiste muy bueno conmigo, me ayudaste muchísimo y parte de la mujer que soy, es por vos. Todavía no sé si lo voy a traer a Lucas, es chiquito el. Pero no sabés cómo te extraña también. Te quiere muchísimo. Cuidate mucho papá. Y cuidanos a nosotros desde arriba.


Mi chiquita, que linda. Ya está hecha una mujer. No puedo creer que ya no la vea más. Aunque quizás, si Dios se apiada de este pobre viejo, me deje ir para arriba y pueda cuidarla, como me pide.

Algunos se acercan y puedo reconocerlos, está Don Juan el vecino de la vuelta, Sebastián mi amigo de la vida, desde la primaria juntos. Escucho que mi jefe me mandó una corona. Esa voz, me suena… ¡El hijo de puta de Pedro vino también! ¿Después de haberme estafado tiene la cara venir acá? Si pudiera, me reventaría a molerlo a golpes. Vino Susana, ésa sí que me gustaba. Si habré estado a punto de engañar a Cármen con ella. Esa morocha era mi debilidad.

¿Qué van a hacer qué? ¿A rezar un decenario? ¿Por mi alma? Si estoy condenado a éste cajón, a hablarme sin parar durante toda la eternidad. Dios me jodió a mi, no le caigo bien y me encerró acá.

Ya me cansé, no sé si los muertos se cansan pero me cansé. No quiero rezos, no quiero saludos, no quiero el pésame de nadie, me quiero ir, me quiero ir a cualquier lugar, pero me quiero ir. No aguanto más. Por favor, ya no quiero estar acá…

La dinámica está cambiando, se está haciendo silencio, algo importante va a pasar. La gente murmura que nos vamos ¿será verdad? ¿Ya llegó el momento del entierro? Yo no sé nada, no tengo reloj, no entiendo los tiempos, creo que me morí hace meses, que llegué a la Argentina hace semanas y que mi velorio duró días. Pero debo ser yo, que exagero.

Otra vez no escucho nada. Deben haber cerrado el cajón. Ni siquiera sé dónde voy a estar enterrado, si es un lindo día o qué. Me mueven, pero no sé si estoy en un auto o si estoy bajando al pozo que será mi hogar de acá en adelante.

Ni siquiera pude escuchar a Lucas, quiero volver arriba, quiero verlo. Por favor, la desesperación me está matando, no quiero estar más acá, no puedo más, no sé a quién rezarle, no se a quién pedirle ¿acaso nadie se apiada de las almas? Por favor, si hay alguien ahí arriba, ahí abajo, quién sea, que me lleve, no puedo soportarme una eternidad hablándome a oscuras, sintiendo quizás a los gusanos entrar. No puedo, no quiero, por favor sáquenme sáquenme.

Buda, Dios, Cristo, María, Satán… ¿alguno me escucha?

martes, 3 de agosto de 2010

Poe llegó a mis días, o ya había llegado y yo no sabía.

“Diremos, pues, que estoy loco. Concedo, por lo menos, que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida, que no puede discutirse y pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda, que pertenece al presente y a los recuerdos que constituyen la segunda era de mi existencia. Por eso, creed lo que contaré del primer período, y, a lo que pueda relatar del último, conceded tan sólo el crédito que merezca; o dudad resueltamente, y, si no podéis dudar, haced lo que Edipo ante el enigma.”
“Eleonora”, Edgar Allan Poe.

Tuve que elegir a un autor para trabajar en mi proyecto narrativo, y seguí el consejo de Claudia: leí a Edgar Allan Poe.

Busqué en mi casa un libro suyo en castellano que un par de veces había hojeado. Pero, el hada del desorden parece habérselo llevado. Así que fui a la biblioteca de mi mamá, quien es profesora de Inglés, y empecé con una antología llamada “Tales of mistery and imagination”. De ese libro, leí sólo algunos cuentos, y fueron suficientes como para entender el misticismo y la sobrenaturalidad con la que escribe o sobre la que escribe E.A.P.

Creo que, que un muerto hable en mi proyecto, es lo de menos si lo comparo con las criaturas que él hace hablar.

Igualmente, cuando busqué cuentos suyos online, me sorprendió el sentirme un poco más cerca de un escritor de su talla. Todo empezó cuando leí la corta biografía que aparecía en “Tales of mistery…” algo me quedó de él dando vueltas, pero no muy fijo. Cuando encontré en internet “Eleonora”, empecé a sentir que esa historia me sonaba. Tipee en google “Edgar Allan Poe, biografía” y ahí encontré mi respuesta.
Es él quien habla en esa historia, ése joven nacido en Boston en 1809 y que a la corta edad de 2 años, ya era huérfano. Sus padres habían muerto de Tuberculosis (ellos murieron, mi mamá tomó 9 remedios diarios por meses y se curó. ¿Qué hubiera pasado si David y Elizabeth hubieran tenido las mismas posibilidades que ella?)
A partir de ahí, vivió de la caridad de sus parientes. Un poco en cada lugar hasta finalmente mudarse con John Allan, de quien toma su apellido a pesar de tener una relación muy conflictiva.

La vida de E.A.P. está marcada por situaciones oscuras, o lo que yo considero oscuras. Fue expulsado de la Universidad de Virginia por jugador, era alcohólico, y para intentar huir de la miseria y el hambre, se unió al ejército.

Lo que más me interesa de todo esto es Virginia Clemm, su prima y esposa. Si bien, ella tenía 13 años y el 27, nada impidió su matrimonio. Por ahí leí también que ellos mantenían una relación más bien fraternal que conyugal, pero eso no quita el inmenso cariño que pudieron haberse tenido, y la tristeza que debe haber ocasionado la muerte de Clemm, también de tuberculosis, en 1847 con apenas 24 años de edad. “Vio el dedo de la muerte posado en su pecho, y supo que, como la efímera, había sido creada perfecta en su hermosura sólo para morir; pero, para ella, los terrenos de tumba se reducían a una consideración que me reveló una tarde, a la hora del crepúsculo, a orillas del Río de Silencio. Le dolía pensar que, una vez sepulta en el Valle de la Hierba Irisada, yo abandonaría para siempre aquellos felices lugares, transfiriendo el amor entonces tan apasionadamente suyo a otra doncella del mundo exterior y cotidiano. Y entonces, allí, me arrojé precipitadamente a los pies de Eleonora y juré, ante ella y ante el cielo, que nunca me uniría en matrimonio con ninguna hija de la Tierra, que en modo alguno me mostraría desleal a su querida memoria, o a la memoria del abnegado cariño cuya bendición había yo recibido.”

Y es en esta pequeñez, donde me siento cerca de E.A.P. bah, ésta es la segunda pequeñez. Primero la presencia de la TBC en nuestras familias (tan común en su época, tan incorrectamente creída erradicada en la mía) Después, el hablar de sus muertos, de sus sombras, de sus monstruos. “Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos; pero yo, el que escribe, habré entrado hace mucho en la región de las sombras. Pues en verdad ocurrirán muchas cosas, y se sabrán cosas secretas, y pasarán muchos siglos antes de que los hombres vean este escrito. Y, cuando lo hayan visto, habrá quienes no crean en él, y otros dudarán, mas unos pocos habrá que encuentren razones para meditar frente a los caracteres aquí grabados con un estilo de hierro.” (Fragmento de “Sombras”) y el saber que Eleonora era además familiar suyo, me hace pensar no solo en Rubén, sino en el matrimonio en sí.

Este fin de semana, al comentarle a mi prima de Corrientes sobre mi proyecto, creo que no le gustó mucho la idea. Le pregunté si le molestaba y aunque dijo que no, algo me hizo dudar.

Sin embargo, hablamos de su abuelo un rato, y algunas anécdotas salieron a la luz. Como que se casó con mi tía abuela “Chola” cuando ella tenía sólo 15 años, mientras que él le llevaba unos cuantos (otra vez, E.A.P. dando vueltas) Mi tío abuelo se sabe era machista, muy de la época de mediados de siglo, y con el plus del interior. Una vez, le preguntamos a Chola si Rubén le había sido infiel, a lo que respondió “Pero querida ¡toda la vida! Pero decime qué iba a hacer yo con tres hijos y sola. Nada.” Cuarenta años después, mi mama se enfrentó a un juicio y trabaja el doble. Ella si pudo darse el lujo de decir “basta”.

Sin embargo, todo cambió cuando Rubén murió. Ahora mi tía abuela hace Tai Chi, pilates, en agosto se va a New York dos semanas y después de haber viajado por Europa está pensando embarcarse rumbo a Jerusalén.

Quizás, para quienes me lean no tenga sentido esta absurda relación que inventé entre Edgar Allan Poe y mi proyecto y mi tío abuelo y la mar en coche, pero algo me hizo clic mientras leía y creo que eso es lo que esta bueno contar.
Después de hablar con mi prima había empezado a dudar si no sería una buena idea escribir sobre la vida de Chola también, o aparte, o en lugar de Rubén y la biografía de E.A.P. no colaboró.

Pero, paciencia me recomendaron y paciencia voy a tener. Ya todo se va a aclarar. Mientras tanto, me voy a juntar juguetes y a cumplir años.

jueves, 29 de julio de 2010

Cansada.

Tener un largo día en el trabajo, que el tren se pare a mitad de camino, o que se atrasen en pagarte, esos son problemas.
Si tenés que estudiar para finales, o incluso si te va mal. Si las botas que te compraste nuevas se rompieron o no sabés qué ponerte, esos son problemas.
No poder salir, quedarte sin crédito, que llueva cuando tiene que haber sol, esos son problemas.
No tener internet, que se corte la luz, o que en la heladera no haya coca, esos son problemas.
Pero necesitar 1000 juguetes y sólo tener 100 estando a 10 días del día del niño, no es un problema, ¿no? Total, uno ayuda por placer, nadie lo está obligando…

Hipócritas.

Necesitaba el espacio de desahogo. Perdón por colgarme con lo propio del taller ésta semana.

martes, 20 de julio de 2010

Proyecto narrativo

-Papá, papá-
-¿Qué?
-Alguien llame a un médico-
-¿Para qué?
-¿Qué pasó? (portugués)
-Nada señora, siga caminando (portugués)
-¡Rubén, reaccioná!
-¿Que reaccione de qué? ¿Qué te pasa Cármen? Pará de llorar, querés.
-Permiso por favor. Yo soy médico. ¿Hace cuánto está así? No tiene pulso, que apuren la ambulancia (portugués)
-¿Cómo que no tengo pulso? Señor, si yo no tuviera pulso no estaría hablando. No, no, aléjese de mis ojos, ¡no me los cierre!

Yo supongo que estoy muerto. Lo último que escuché fue que no tenía pulso y acto seguido “hora de muerte 15:24” (en portugués) así que no hay muchas opciones. A menos que… No fantasees Rubén estas muerto y bueno, todavía no enterrado, pero estás cerca. No vi ningún túnel, ni una luz blanca, ni mucho menos a un tipo de barba en una puerta de reja… No vi nada, no veo nada, creo que porque tengo los ojos cerrados y nadie me los abre. Me limito a escuchar, a sentir, a oler (espero que no por mucho, porque no creo que quiera estar acá cuando me empiece a descomponer)

Escucho voces en portugués, asumo que estoy en Brasil. Los médicos hablan entre ellos. Parece que no soy un tema fácil. Esto de tener que llevarme de vuelta, va a estar complicado. Ya vinieron de la embajada, de mi familia, pero nada me mueve.

Me siento más manoseado que en la línea C a las ocho de la mañana. Menos mal que no veo que es lo que hacen, porque con sentir me alcanza. Ahora que lo pienso, que bueno no volver al subte. Ni a los amontonamientos los días de calor ¡Ni a lo de mi suegra! No más escuchar a mi jefe, a mi esposa enojada, al gobierno. Estos me tienen podrido, -a ver si aflojamos con las manitos que todavía estoy acá- (en portugués)

Yo nunca me creí un santo, pero Dios, podrías haberme recibido… ¿o tenés el cupo lleno? Mirá que con un lugar chiquito me conformo, un pedazo cualquiera de nube me viene bien… Uh si pudiera verte, y después volver a la vida y vender tu imagen me haría rico. Basta Rubén, por pensamientos como ése no estás en el Cielo ahora. Bueno, por eso y por no ir casi a Misa, por haber embromado a dos o tres personas, por haber estado al borde de la infidelidad unas cuantas veces, por egoísta, manipulador, tacaño… Tenés razón Dios, yo tampoco me recibiría.

jueves, 15 de julio de 2010

¿Sushi o five o'clock tee?

Nunca estuve ni en China ni en Europa, así que me dejé llevar tanto por lo que me contaron Henri Michaux como Yuan Zuzhi.

Siguiendo con el formato de Zuzhi, podría decir que el escritor francés con origen belga tiene muchas referencias bibliográficas online. Mientras que del chino pude encontrar muy pocas. Traduje de una página de internet unos párrafos del libro “Joining the global public: word, image, and city in early Chinese newspapers” de Rudolf G. Wagner, y lo combiné con lo que dice el texto: Nació en el seno de una ilustre familia de letrados, su abuelo Yuan Mei fue un reconocido oficial y poeta. Si bien estaban en una buena posición económica, la rebelión de Taiping complicó mucho la situación familiar hasta que Zuzhi se convierte en el editor conjunto de Xinbao. En 1883 realiza un viaje a Europa y a partir de sus anotaciones escribe una larga lista de confrontaciones entre China y Occidente (propiamente el texto que leí para el taller)

Buscando también sobre el autor, encontré el número digitalizado de “El correo de la UNESCO”. El texto que le sigue al de Zuzhi es uno de Sarmiento, y luego “Un general chino en Paris” de Cheng-Ki-Tong, que me resultó muy interesante ya que noto una relación con el extrañamiento hablado en clase a propósito de Geertz y nuestro trabajo etnográfico. El autor hace referencia a un artículo de Félix Regamey en el cual habla sólo sobre Japón, ya que en su visita a China se sintió agobiado en las calles por la población y decidió irse. De ahí el hecho de omitir mencionado país. “Ahora bien, su artículo en la Revue bleue ha constituido para mí una auténtica sorpresa. Me he dado cuenta de que el Sr. Regamey no ha visto la China. La ha visitado, sin embargo, pero me veo obligado a decirle lo que él dice a Pierre Loti: "La observación durante una escala tiene sus riesgos"

Volviendo (si es que alguna vez me fui) a la nota, podría mencionar algo de Michaux. Nació en 1899 en Bélgica. Aparte de poeta, fue pintor y dibujante, a pesar de que en un principio, quiso ser medico, estudios que abandonó para viajar en el puesto de marino mercante. El viaje realizado por Extremo Oriente, entre 1931 y 1932, le proporciona el material para el libro Un bárbaro en Asia (1933).

Las comparaciones hechas por los dos autores son distintas y parecidas a la vez. Para empezar, parten de lo mismo, el material a comparar es el mismo, pero creo que Michaux lo hace desde un lado más reflexivo. Además de ser más detallado y de mencionar semejanzas y diferencias ocasionalmente, su trabajo es mucho más minucioso. Recorre aspectos referidos a la cultura en sí, desde el arte, el teatro, la escritura, la música, pero también pasa por el transporte, el amor, la sabiduría. A veces me dejo llevar y creo que intenta no emitir juicios. Hasta que me encuentro con “Los chinos nos detestan. Nos consideran malditos entrometidos, que no podemos dejar nada en paz. Obuses, latas de conserva, misioneros, toda nuestra actividad se la tiramos a la cabeza.
Por eso ¡qué odio! Y en Extremo Oriente qué envidia a la vez. ¡Cómo parecer inocente! Todo ese odio continuamente asentado sobre mi, me ha predispuesto mal hacia ellos” Otras veces los defiende y los “glorifica” ¿Quién te entiende Henri?

El tono de Zuzhi es totalmente distinto, y para mí, mucho mas divertido. En su pequeña biografía hablan del humor con el que escribe, yo lo noté como ironía, lo que fuera, me gustó. Es conciso “Ellos ésto, nosotros aquello”. Pero a pasar de lo que todo el texto diga, él empieza diciendo “Las costumbres occidentales tienen puntos en común con las de China, las pocas diferencias que surgen a veces no deben extrañarnos, si se piensa en las varias decenas de miles de li que separan a ambas regiones del mundo” a pesar de esto, el prefirió centrarse en las diferencias, las habrá encontrado mas interesantes de contar, vaya uno a saber…

El tener que haber leído estos dos textos me recordó a mi misma, haciendo mi etnografía. Buscando extrañarme, ser objetiva con los Scouts en un primer momento, y después teniendo en cuenta mi reescritura me sentí un poco como Zuzhi, porque yo también busque semejanzas y diferencias. A veces nos olvidamos de los diferentes tipos de turista, si lograremos observar más que mirar, buscar esos puntos casi imperceptibles que hacen a las cosas realmente interesantes. Si es que llego a ver a Mickey Mouse, me podría poner a prueba, tratando de reflexionar qué pienso de él, si lo considero las orejas del capitalismo o una parte de mi infancia.

lunes, 5 de julio de 2010

Notas acerca del proyecto narrativo (o algo así)

Esta semana no estuve pensando tanto en mi proyecto narrativo en sí, sino más bien en “el viaje”. En qué es, en lo que puede significar para distintas personas y en qué modo se podría relacionar con el viaje que vivirá (mmm, dudoso, porque está muerto) mi personaje.
Vamos por partes:

Algunas definiciones de “viaje” según la Real Academia Española:
-Acción y efecto de viajar.
-Traslado que se hace de una parte a otra por aire, mar o tierra.
-Ida a cualquier parte, aunque no sea jornada, especialmente cuando se lleva una carga.
-Estado resultante de haberse administrado una droga alucinógena.

Le pregunté a mi hermana, que cumple 15 y se va a Disney, qué significa “viaje” para ella, a lo que respondió: “Conocer un lugar nuevo, que no es el de siempre, el de la rutina de todos los días, en donde vivir experiencias. Es una salida de lo común.”

También busqué en el diario de mi abuela, donde descargaba todas sus emociones cada vez que abuelo se embarcaba, qué representaba para ella y ésto fue lo que encontré:
“Agosto 11 de 1945
Ahora que siento cercano el momento de nuestra segunda separación quiero que sepas que no sé cómo he de poder vivir cuando te vayas. Te quiero ahora con la desesperación de quien siente la necesidad de que te quedes para estar contigo y debo fingir indiferencia por tus viajes mientras sufro por ellos.
Cómo puede seguir el mundo su rutina normal sino estarás cerca mío. Odio el mar que te aleja de mí. Pero lo quiero porque él ha de traerte. Me siento impotente para todo. Estoy contigo y nada quiero yo. No puedo gritar que te quiero y ninguno sabe que aquí cerca tuyo estoy yo sufriendo por tu viaje. Nunca deseo que pasen tantos los días como cuando no estás. Me parece imposible que te vayas. Te quiero y deseo que me sientas cerca de ti siempre.
Espiritualmente me voy contigo. En los amaneceres, al caer la tarde, estaré contigo.
Cuando navegas en tu “Marino” viajo a tu lado. Mi alma velará tu sueño y mi corazón estará donde esté el tuyo.”

Si yo tuviera que definir viaje, podría empezar por un juego de palabras, o de libre asociación, que hice el otro día antes de irme a dormir.
Viaje, viajar, sentir, explorar, descubrir, extrañar, partidas, sentidos, emociones, fotos, notas, diarios, sonrisas, aprendizajes, lágrimas, culturas, recorrer, carpas, caminatas, nubes, cielos diferentes, pircas, nieve, caídas y vueltas a levantar, mochilas pesadas, comida en lata, responsabilidades, fogones, amistades, amor, alegría. Regresos (a veces).
En esa locura que acabo de escribir hay un poco de cada viaje, familiares, hechos por mí y por otros, mis queridos campamentos, y también está el viaje de mi personaje, de mi tío abuelo en cierta manera (aunque no será el protagonista, voy a cambiarlo un poco) y el de muchos más, que es el viaje a donde sea que estén (por no ponerle el viaje de la muerte, o el viaje al mas allá que sonarían mas bizarros)
Dicen que el Cielo es el momento más feliz de tu vida, potenciado. O al menos eso me dijo un amigo un día intentando calmar mis lágrimas. Paradójicamente es más fácil llegar al cielo que a EEUU, no hay Visas, no hay pasaportes, no hay embajadas. Basta con haber sido buena persona, aunque no creo en el infierno, así que supongo que si fuiste mala persona, en algún lugar del cielo también estarás. San Pedro es un mito, nadie controla en la puerta como si fuera la policía de seguridad aeroportuaria.